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Mapa de DiosAbrir el mapa

Pablo llega a Roma

Hch 28, 11-31

Después del naufragio, Pablo llegó a Roma. Los hermanos salieron a recibirlo, y él dio gracias a Dios. Vivió dos años en una casa, vigilado por un soldado. Allí anunciaba a todos, con toda libertad, el reino de Dios y a Jesús. Hch 28, 11-31

Pablo llega a Roma: recreación artística

La historia, con nuestras palabras

Tres meses después, salieron de Malta en un barco de Alejandría. Hch 28, 11

Pasaron por Siracusa y por Regio, y desembarcaron en Puzol, en Italia. Hch 28, 12-13

Allí encontraron hermanos en la fe y se quedaron con ellos siete días. Después siguieron hacia Roma. Hch 28, 14

Los hermanos de Roma salieron a su encuentro. Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y se llenó de ánimo. Hch 28, 15 En Roma le permitieron vivir aparte, en…

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Así lo dice la Biblia

Hch 28, 11-31

11Al cabo de tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina, que había invernado en aquella isla, y tenía la divisa de Cástor y Pólux. 12Y habiendo llegado a Siracusa, nos detuvimos allí tres días. 13Desde aquí costeando las tierras de Sicilia vinimos a Regio; y al día siguiente soplando el Sur, en dos días nos pusimos en Puzol, 14donde habiendo encontrado hermanos en Cristo, nos instaron a que nos detuviésemos con ellos siete días; después de los cuales nos dirigimos a Roma. 15Sabiendo nuestra venida los hermanos de esta ciudad, salieron a recibirnos hasta el pueblo llamado Foro Apio, y otros a Tres Tabernas. A los cuales habiendo visto Pablo, dio gracias a Dios, y cobró grande ánimo. 16Llegados a Roma, se le permitió a Pablo el estar de por sí en una casa con un soldado de guardia. 17Pasados tres días pidió a los principales de entre los judíos que fuesen a verle. Luego que se juntaron, les dijo: Yo, hermanos míos, sin haber hecho nada contra el pueblo, ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui preso en Jerusalén y entregado en manos de los romanos, 18los cuales después que me hicieron los interrogatorios, quisieron ponerme en libertad, visto que no hallaban en mí causa de muerte. 19Mas oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César; pero no con el fin de acusar en cosa alguna a los de mi nación. 20Por este motivo pues he procurado veros y hablaros, para que sepáis que por la esperanza de Israel me veo atado con esta cadena. 21A lo que respondieron ellos: Nosotros ni hemos recibido cartas de Judea acerca de ti, ni hermano alguno venido de allá, ha contado o dicho mal de ti. 22Mas deseamos saber cuáles son tus sentimientos, porque tenemos noticia que esa tu secta halla contradicción en todas partes. 23Y habiéndole señalado día para oírle, vinieron en gran número a su alojamiento, a los cuales predicaba el reino de Dios desde la mañana hasta la noche, confirmando con autoridades las proposiciones que sentaba, y probándoles lo perteneciente a Jesús con la Ley de Moisés y con los Profetas. 24Unos creían las cosas que decía; otros no las creían. 25Y no estando acordes entre sí, se iban saliendo, sobre lo cual decía Pablo: ¡Oh con cuánta razón habló el Espíritu santo a nuestros padres por el Profeta Isaías, 26diciendo: Ve a ese pueblo, y diles: Oiréis con vuestros oídos, y no entenderéis: y por más que veréis con vuestros ojos, no miraréis! 27Porque embotado este pueblo su corazón, ha tapado sus oídos, y apretado las pestañas de sus ojos; de miedo que con ellos vean, y oigan con sus oídos, y entiendan con el corazón, y así se conviertan, y yo les dé la salud. 28Por tanto tened entendido todos vosotros, que a los gentiles es enviada esta salud de Dios, y ellos la recibirán. 29Dicho esto, se apartaron de él los judíos, teniendo grandes debates entre sí. 30Y Pablo permaneció por espacio de dos años enteros en la casa que había alquilado, en donde recibía a cuantos iban a verle, 31predicando el reino de Dios, y enseñando con toda libertad, sin que nadie se lo prohibiese, lo tocante a nuestro Señor Jesucristo.

Biblia de Torres Amat (París, 1836), dominio público, con la ortografía de hoy. En cursiva, lo que añadió el traductor.

Para leer juntos

  1. Pablo estaba preso, y aun así recibía a todos y les hablaba de Jesús. ¿Qué nos enseña eso?
  2. Hechos termina con Pablo anunciando a Jesús «sin que nadie se lo impidiera». ¿Por qué crees que el libro termina así?
  3. Para el niño: si un amigo llegara de un viaje largo, ¿cómo saldrías a recibirlo?

¿Quiénes salen?

Pablo, Jesús.

¿Y luego qué pasó?

El himno al amor: Pablo escribe a los corintios

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